Volver a casa: la migración de retorno

Alejandra*: “Quiero regresar a mi país”

Alejandra viajó a Suiza en el 2005, pensando en buscar otras oportunidades y con muchas ideas sobre cómo sería vivir en otro país. Había escuchado a conocidos y familiares contar sus experiencias  de migración y se sentía atraída con la posibilidad de aprender un nuevo idioma, conocer otros lugares y poder ayudar a su familia con las remesas de lo que podría recibir como salario  trabajando en Europa.
“A veces la gente cree que es fácil viajar y conseguir algo y se van pensando que van a trabajar de lo que sea, pero no es así siempre. Las oportunidades de trabajo varían, como en todos lados, pero creo que somos valientes cuando nos enfrentamos a algo que no conocemos”.
Alejandra afirma que los lazos que se establecen con otras personas migrantes son muy importantes al llegar a un lugar. “Participé de reuniones y actividades con otras mujeres migrantes. Nuestro grupo se llamaba Ñandutí y ayudábamos a personas que estaban pasando dificultades. Nos juntábamos y hacíamos algún evento para ayudarnos entre todas.”
En su experiencia, estas redes solidarias que se conforman – muchas veces de manera espontánea – permiten seguir manteniendo el contacto cultural y social con del país de origen, intercambiar información sobre experiencias positivas y negativas en el país de acogida y apoyar el bienestar general del migrante.
La idea de volver a Paraguay  se instaló en su mente desde hace unos años, cuando empezó a percibir que necesitaba de la presencia familiar y el entorno de sus raíces. “Tenía ganas de volver, pero fui postergando porque mi hija, que está en Suiza también, empezó a estudiar y quería acompañarla un tiempo más. Entonces un día fui con mi patrona (jefa) y le dije: quiero regresar a mi país. Ahí empezó mi búsqueda de retorno”.
Alejandra se instaló en una ciudad del interior del país, donde está impulsando su propio negocio. Ella afirma que es un desafío, ya que las ganancias dependen exclusivamente de su gestión, pero lo asume con mucho entusiasmo. “Una regresa con mucha ilusión. Sabemos que al volver nos encontramos con muchas dificultades, pero las vamos superando. Y esto nos permite empezar con algo seguro y digno”.

Sofía*: “No tengan miedo de empezar de cero.” 

Allá por el 2006 Sofía tomó la decisión de hacer realidad una idea que ocupaba sus pensamientos desde hacía tiempo atrás. “Siempre estaba pensando que alguna vez en la vida tenía que viajar, tenía que ir a algún lado, por A o B motivo. Y el motivo A fue la parte económica. Yo trabajaba para poder ayudar a mi gente, a mi familia. Iba facultad y me era todo muy caro de sostener.”
A través de la motivación de otras experiencias positivas, Sofía empezó a planificar su ida a Suiza y hacia fines del 2006 lo consigue. “No fue fácil. Yo no contaba siquiera con el apoyo de mi familia. Fui sin el apoyo económico y moral de mi familia.”
Cuenta que el inicio fue duro, pero consiguió un trabajo estable cuidando niños con una familia que fue uno de los apoyos más importantes en su experiencia migratoria.  Al poco tiempo la alcanzó su pareja en el mismo destino, quien también encontró trabajo al arribo.
Aprender un nuevo idioma y acceder a servicios y nuevas oportunidades eran factores muy atractivos que fueron aprovechados por Sofía y su pareja durante el tiempo que vivieron en Suiza, hasta que ella quedó embarazada y las cosas cambiaron. Esta situación que se agravó cuando, durante la gestación, descubrieron  que tenía una enfermedad por la  cual debía ser intervenida. “Caí enferma, estaba embarazada y me tuvieron que operar durante en el embarazo. Mi bebé nació prematuro y fue toda una mezcla de cosas que nos empujaban a volver.”
Así fue que, a través de otros casos conocidos Sofía y su familia se enteraron del apoyo para retorno al país de origen que brinda la OIM y decidieron aplicar. “El programa de retorno de OIM es eficaz y seguro. Me parece muy positivo todo lo que hacen por nosotros. Conocemos varios casos, varias familias que volvieron  y que salieron a flote nuevamente en nuestro país. A través de esas opiniones, de esas historias, de esas experiencias, nosotros también nos lanzamos a volver con el apoyo de la organización.”
Sofía comparte un mensaje para quienes tienen intenciones de volver a Paraguay: “No tengan miedo de empezar de cero. Es difícil, pero estamos con nuestra gente, en nuestro país. Suiza para mí es mi segundo hogar. Dejamos familia, amigos de orígenes varios que nunca vamos a olvidar, pero hay que volver a la tierra de uno. Mi hijo va a crecer en su país y eso es importante para nosotros. “
La OIM en Paraguay acompañó el retorno de Alejandra y Sofía entre el 2016 y 2017 y financió el establecimiento de comercios propios en las ciudades en las se asentaron.
Desde el inicio de los programas de retorno a nivel mundial en el año 1979 la OIM ha apoyado a unos 400.000 migrantes a retornar desde 40 países de acogida a unos 160 países de origen en los 5 continentes.

*Los nombres de las beneficiarias han sido cambiados por solicitud de ellas.

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