América Latina debe apostar por leyes migratorias que garanticen los derechos humanos

Montevideo, 1 feb (Sputnik). – El endurecimiento de la política migratoria de Estados Unidos y Argentina, que incluye un mayor control en sus fronteras, podría crear una nueva tendencia en América Latina cuando en realidad se necesitan leyes integrales que garanticen el respeto a los derechos humanos, señalaron el martes expertos consultados por Sputnik Nóvosti.

Varios docentes y especialistas advirtieron que al igual que sucede en EEUU, en la región existen también políticas que criminalizan la migración e insistieron en que este fenómeno mundial no se frenará con muros.

Los decretos firmados la semana pasada por el presidente de EEUU, Donald Trump, establecen la construcción de un muro en la frontera entre EEUU y México y endurecen las leyes contra el ingreso de inmigrantes indocumentados.

Trump firmó el viernes una orden ejecutiva que suspende por tiempo indefinido la acogida a refugiados sirios y por 120 días si provienen de otros países.

Además vetó por 90 días la entrada de ciudadanos de Irak, Irán, Libia, Siria, Somalia, Sudán y Yemen.

Pero no solo EEUU ha cambiado su política migratoria.

El Gobierno de Paraguay anunció el lunes que intensificará los controles para el ingreso de inmigrantes ilegales en el país debido a la “permeabilidad de sus fronteras”, mientras que el presidente de Argentina, Mauricio Macri, modificó a través de un decreto la Ley de Migraciones para restringir el ingreso y acelerar la deportación de extranjeros con condenas privativas de libertad o con antecedentes penales.

“Esto puede crear una tendencia, porque Argentina hasta ahora era uno de los países más abiertos del mundo: el giro de Macri es muy sintomático, un cambio muy radical en la política de inmigración y otros países puede que sigan esa línea”, señaló Pedro Costa Júnior, profesor de Relaciones Internacionales de la Escuela Superior de Publicidad y Marketing de São Paulo (ESPM).

El docente aseguró que existe un resurgimiento de las disputas regionales, los estados-nación y la militarización, por ello considera que se trata de una tendencia mundial que se verá potenciada con Trump.

“EEUU fueron la cuna de la apertura y el libre comercio, si ahora va en la dirección contraria algunos países lo acabarán copiando”, aseguró el también profesor de la Facultad de Campinas (Facamp) remarcando el poder de atracción de la primera potencia mundial.

Sin embargo, a pesar de los signos que aparecen en EEUU y Argentina, Costa no cree que Brasil se contagie automáticamente de esta nueva política hacia los inmigrantes, porque es un país “muy mestizo” y construido históricamente por los inmigrantes, pero sobre todo porque el gobierno está en un momento “conturbado”.

LOS PROBLEMAS SON OTROS

Para la experta venezolana en derechos humanos Laila Tajeldine la región pretende imitar las políticas migratorias que impulsa Trump y considera que acciones como las que han tomado Argentina y Paraguay con relación a los migrantes quebrantan el espíritu de integración latinoamericana.

“La migración no es el verdadero factor que activa los problemas sociales, económicos y políticos en estos países, sino todo lo contrario, el sistema económico imperante, el capitalismo, es lo que está causando problemas en el mundo”, señaló Tajeldine, quien ha integrado la delegación diplomática de Venezuela en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas y en el Consejo de Seguridad.

Por otro lado, el especialista argentino Diego Morales indicó a esta agencia que con el decreto de necesidad y urgencia firmado por Macri, todos los extranjeros vinculados a una investigación criminal pueden ser expulsados del país aunque el delito sea menor.

“La cantidad de personas que pueden estar sometidas a una expulsión se amplía enormemente”, señaló a esta agencia Morales, integrante del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

De esa forma, “delitos vinculados a la vida cotidiana, como la venta en la vía pública o la resistencia a la autoridad, pueden dar lugar al comienzo de un juicio para averiguar si hubo delitos o no”, añadió el director del área de Litigio y Defensa Legal del CELS.

DOBLE DISCURSO

Mientras, el sociólogo boliviano Alfonso Hinojosa aseguró que también en su país se han impuesto nuevas medidas “antimigratorias”, pues se lleva adelante un censo de extranjeros para tener control de la creciente ola migratoria de colombianos y brasileños a Bolivia.

“No es un plan de derechos humanos, sino de control ante la ola de delincuencia según la versión oficial”, afirmó a esta agencia Hinojosa, investigador de la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz.

También consideró que las políticas migratorias impulsadas en América Latina no son integrales y se reducen a controles de seguridad interna y a criminalizar a la población migrante.

Asimismo sostuvo que si bien a nivel de la Organización de las Naciones Unidas existe la Convención internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares, esta no se cumple “porque en la temática migratoria laboral existe un doble discurso de los países receptores con referencia a las economías en las que se insertan dichos migrantes”, añadió.

CAMBIOS EN CHILE

En esa misma línea opinó el líder del Movimiento de Acción Migrante (MAM) de Chile, Eduardo Cardoza, quien señaló que la progresiva migración se debe tramitar a través de leyes que garanticen el respeto a los derechos humanos en lugar de controlarse con barreras.

En Chile, el Gobierno de Michelle Bachelet comprometió una nueva ley de migraciones para reemplazar a la que data de 1975, instaurada por decreto durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y que “ve al extranjero como un enemigo”, explicó el miembro de la Asociación de Uruguayos en Chile.

Esta antigua política, permite que las policías fronterizas discriminen quien entra o no al país y condiciona la entrega de visas a un contrato de trabajo.

Según Bachelet, el nuevo proyecto de ley que sería ingresado el pasado enero al Parlamento, iría en contra de la tendencia proteccionista, ya que busca poner el foco en los derechos humanos de los migrantes y garantizar su acceso a salud, vivienda, educación y trabajo.

Por su parte la socióloga chilena María Emilia Tijoux consideró que la inmigración no es un problema, sino “un fenómeno social mundial ” y criticó las declaraciones realizadas hace un tiempo por el candidato opositor y expresidente (2010-2014) Sebastián Piñera, quien asoció el aumento de la inmigración latinoamericana en el país con la delincuencia.

Esas palabras significan “ignorar los datos que entrega el mismo Ministerio del Interior y las policías”, que aseguran que de 477.000 extranjeros que vive en el país, menos de uno por ciento ha protagonizado un delito, concluyó la académica de la Universidad de Chile. (Sputnik)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *