Trump cancela el sistema de visados preferidos en Silicon Valley

Permitían traer médicos, matemáticos e ingenieros en solo dos semanas

Nuevo golpe a Silicon Valley, donde más le duele, en su fuerza laboral. A partir del 3 de abril, el proceso para contratar empleados con el visado H1-B exprés, pensados para especialistas en campos como la informática, medicina, ingeniería y matemáticas, dejará de funcionar. El viernes el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) anunció que a partir del 3 de abril, y durante seis meses, dará de baja el proceso premium, también llamado exprés, que tramitaba el permiso en solo dos semanas. El procedimiento habitual, lento y farragoso, puede extenderse hasta ocho meses. Mediante el pago de 1.225 dólares se podía acceder una revisión del expediente más rápida.

Se da además la circunstancia de que muchos empleados que entran con un programa de prácticas, J, acceden a este sistema pasado el primer periodo. Durante la transición entre permisos pueden llegar a pasar más de medio año sin poder salir del país. Se teme que esta decisión alargue todavía más el ya complicado proceso.

Entre los requisitos para aspirar a este permiso de trabajo está el contar con un título universitario y que la empresa demuestre que no encuentra un empleado con habilidades similares entre candidatos de nacionalidad estadounidense.

El año pasado se concedieron 65.000 visados H1-B y 20.000 adicionales a través de este sistema rápido. La propia agencia ha reconocido que podrían hacer excepciones por cuestiones humanitarias pero que, en líneas generales, el proceso se alargará. En la bahía de San Francisco, el 36,7% de los empleados son extranjeros. FWD.us es una organización, financiada en su mayoría por Facebook, que ejerce presión en el Gobierno para ampliar el número de permisos que se conceden cada año.

Desde Silicon Valley se interpreta como un golpe más a su sistema y economía. El anterior fue a su sistema de transporte, Caltrain, al que se negó una subvención de 647 millones de dólares previamente aprobada para hacerlo elétrico. La relación entre la nueva Casa Blanca y el polo tecnológico está especialmente deteriorada tras el veto migratorio de Donald Trump. La medida presidencial provocó que todos los miembros de compañías de Silicon Valley que ocupaban puestos en el consejo económico de Trump abandonaran sus puestos, con la única excepción de Elon Musk, fundador de Tesla.

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